En una edición reciente del newsletter de Microsoft Office (ya lo sé, pero en mi defensa, no sé cómo acabé suscrito) el tema principal me parece un poquito sospechoso. Al inicio figura un cómic ilustrando un caso fictíceo en un cálido ambiente de oficina.

¿Qué está sugiriendo Microsoft? Esto me huele mucho a jamón enlatado.

Digo, es muy defendible querer hacer una publicación periódica sobre… “Los mejores descuentos para vacacionar”, o yo qué sé. Pero, ¿Qué tal si decido comprarme mi Office Live Small Business (que les recuerdo, funciona todo desde los oh, poderosos servidores de Microsoft) y quiero hacer mi newsletter sobre “FREE DIPLOMAS” o “REPLICA WATCHES”?
Cada vez es más fácil hacer nuestros envíos masivos, pues contamos con cubetadas de herramientas para hacerlo, aunque sí hay esfuerzos grandes también para filtrarlo. El problema real está (aparte de los malditosspammers, por supuesto) en la gente. Mientras haya gente que diga “Uy, cuánto spa- Un momento, ¡¿Préstamos gratis?! ¡Yo quiero uno!, hagamos click aquí”, seguirá siendo rentable el spam.
Creo que debería de haber campañas masivas que informen sobre el spam. No abrirlo, borrarlo. La gente cree que es inofensivo “ver de qué se trata”, pero con el sólo hecho de abrir un mensaje, las imágenes se cargan de un servidor, esa transferencia se registra y el spammer sabe que por lo menos alguien está viendo su basura.
Registros que bien podrían ser empleados para que el spammer le cobre al patrocinador. Algunos sistemas de correo bloquean las imágenes en los correos spam con este mismo propósito, pero no todos. Peor aún es visitar el sitio que el correo presente, pues es el objetivo principal de estos malhechores.
Así que si eres uno de los curiosos que abren los correos de spam, nomás pa’ saber, por favor, no lo hagas, sólo bórralo.
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